Victorias
- hace 8 horas
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Hay victorias que me cuestan celebrarlas no porque no esté orgullosa de mí sino porque se me hace incómodo, a veces, brag about my things. No quiero sonar petulante o antipática. Mucho menos arrogante. Para estas cosas me pongo medio boba.
Llevo ya varios meses corriendo y haciendo ejercicios. Más por mí, mi mente y espíritu que por lo estético. Aunque también es parte del proceso... no es mi objetivo principal. Hay otras cosas que quiero conquistar y lograr antes de llegar a esa parte.
Cuando comencé a caminar pensaba que me iba a desmayarme. Cuando comencé a correr… muchas veces dije aquí me muero yo. Pero poco a poco fui ganando fuerzas. Confianza. Así hice el 5K y el 10K del Lola. Honestamente, no sé ni cómo pero lo hice.
Desde noviembre hasta hoy han cambiado muchas cosas. También yo.
Tengo un dúo de coaches que son la maravilla. Me guian, me orientan, me dan apoyo. Aguantarme no es nada fácil y ellos lo llevan. Dios los bendiga.
Una de las cosas más difíciles de este proceso y período de carreras ha sido confiar en que lo puedo lograr. De que soy capaz de hacerlo. En mi mente, fácilmente lo logro. Pero cuando llega el momento de ponerlo en práctica es otro tema. Ataca el miedo, la incertidumbre, el no saber… ¿Voy a poder? ¿Qué hago aquí?
El pasado domingo hice mi primer 5K en Estados Unidos, el primero después del Lola y el primero después de estar con mis coaches.
No calculé el factor frío y el viento. Un viento que se metía hasta el tuétano. Me dio duro.
La carrera empezó suave, con la energía del tiro de salida y la emoción de la multitud. En la media milla empezó el viento… Y de qué manera. En la milla dos pensé que me iba a rajar. Sentía los pulmones ardiendo. Se me estaban quemando. Aquí fue, dije yo. Pero no podía parar. Era mucho lo que había entrenado. La confianza de mis entrenadores. Lo que yo esperaba. Ese deseo de mejorar mi tiempo.
Yo sigo hasta que me desmaye.
Esa carrera no estaba en mi panorama. Una de mis mejores amigas, y ahora comadre, me dijo que si la hacía con ella. El sí salió solito y rapidito. Vamo’ allá.
El viento me golpeaba la cara con alevosía. Veía a la gente correr tan relajada a mi lado y yo con la garganta hecha fuego. Están locos, pensaba. Realmente, están acostumbrados pero igual… ¿Cómo pueden?
Esa milla dos fue la peor. Lá más larga y la que tuvo más ventolera. Cristo amado. Me molestaba todo. El pelo, la ropa, el reloj. El viento.
Cambiar la respiración en medio de la carrera era algo que nunca había hecho pero lo tuve que hacer para sobrevivir.
La primera mitad de la tercera milla fue la mejor. Tenía el viento a mi favor, me dio impulso y me refrescó. Cuando vi que estaba haciendo el tiempo que quería me relajé y me gocé esos últimos metros. Pude correr relax. Sin el viento en la cara. Entendí que logré el objetivo. Mi meta. Mis números.
Cuando llegué a la meta fue como un respiro profundo. Logrado. Puedo respirar. Reírme. Lo logré.
Busqué a mi amiga. El abrazo de haberlo logrado. La cerveza y el guineo. No hubo medalla… Las fotos.
Hice 7 minutos menos que el 5k de noviembre. En 4 meses logré el tiempo que quería. El trabajo y sacrificio, la guía de Amaury y Rosi se ve.
Hoy, en una actividad familiar, el esposo de mi prima me preguntó de mis carreras que cómo van qué cómo voy… La pregunta me sorprendió. Me emocioné. No la esperaba. Se me salió una mega sonrisa: ¡Hice 7 minutos menos que en noviembre!
¡Coño, Lory!, me dijo y me preguntó un par de cosas más.
Y aunque aún, se me hace difícil presumir de mis logros… saber que me escuchan, que me prestan atención y se interesan hace que compartir las victorias sea menos pesado.
Y aunque seguiré corriendo y con las carreras y el entrenamiento, no quisiera caer víctima del Imposter Syndrome que tanto afecta a las mujeres. Porque aunque no soy ni he sido ni seré atleta, poder ser capaz de lograr este esfuerzo físico no es poca cosa.
Hay mucha presión. Muchas opiniones y muchísimos comentarios innecesarios. Los he recibido y escuchado todos. En conjunto, meten presión, por separado son las limitaciones de quién los dice… pero de vez en cuando todos, sí pesan. Joden un poco.
Por eso cuesta celebrar como quisiera porque no quiero tener que estar separando lo bueno de lo malo en medio de la alegría. ¿Me entienden?
El training seguirá.
Las carreras seguirán.
Las fotitos también y espero poder, poco a poco, celebrar más abiertamente lo que voy logrando.



