2025
- Lola R
- hace 3 días
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Actualizado: hace 3 días

No creo poder expresar muy bien todo lo que fue el 2025. Definitivamente fue un año interesante… por decirlo de una manera. Creo que interesante puede abarcar todos los aspectos del 2025.
Hay tanto que podría decir de este año, tanto andado, tanto aprendido y sobretodo, tanto que quiero dejar atrás.
Sé que hoy soy tan diferente a como empecé el 2025. Desde lo físico hasta lo espiritual. No hay ni una sola partícula de mi cuerpo que no haya atravesado por cambios en estos meses. No recuerdo cuáles eran mis planes o metas o propósitos para el 2025… pero sé muy bien que la versión de mí que lo termina es la mejor que he creado.
Yo nunca hago resoluciones de año nuevo, eso de comenzar el año con una lista enorme de responsabilidades añadidas (a la ya pesada vida) no es pa’ mí. Hace poco leí algo que resonó conmigo y me gustó y lo compartí con varios amigos, es la idea (y lo positivo y lo bonito) de comenzar un año no con resoluciones sino con la continuación de algo.
Me gustó porque siento que conecta perfectamente con lo que llevo haciendo hace varios meses y me da cierto empuje para continuar. Porque sé que ya tengo los cimientos de lo que quiero conseguir. Ya durante el año iré añadiendo o ajustando las cosas que quiero lograr. Lo que funciona y descartar lo que no.
Algo positivo del 2025 fue mi terapista y las herramientas que adquirí en el proceso. La forma en la que me ayudó a fijar metas realistas y a esforzarme más para seguir. Entre otras cosas.
Laboralmente, viví el peor y mejor momento en mi vida.
Nunca he contado esto, lo saben algunos amigos y familiares pero ser acosada en el espacio de trabajo es un trauma que es difícil de explicar. De llevar. Principalmente, cuando el acoso viene de alguien mayor, “profesional” y “experto" en su área. Puedes ser todo eso y de igual manera ser el caldito de la basura de un vertedero. Luchar con eso, es cuesta arriba, así que un día dije “yo no tengo necesidad de aguantar esto” y me fui.
Siempre es y será mi consejo número uno: váyanse de donde no los aprecian, de donde no son felices.
La vida es tan corta, tan frágil, tan efímera… que me aterra que la gente la viva en automático, en la infelicidad, en la costumbre. Que la viva bajo la obligación de la sociedad de lo que “hay que hacer o ser” versus lo que queremos. Hay que ser feliz y ya.
También aprendí este año que hay gente que está dispuesta a atacarte y después ofenderse cuando te defiendes.
Una de las maravillas de este 2025 fueron los amigos. Yo siempre digo que tengo los mejores y es que ni miento ni exagero, lo son. Doy gracias por ellos porque en los momentos más oscuros y difíciles… estuvieron conmigo. Fueron luz en medio de las tinieblas en las que estuve. No solo no me dejaron sola, si no que continuaron conmigo hasta el último minuto. Hasta ese momento en el que el cielo se pintó de colores y pude respirar otra vez.
Se merecen todo lo mejor del universo. Mi agradecimiento es y será eterno. Lo saben.
Aunque regresar a la educación no estaba en mis planes, no me arrepiento de haberlo hecho. Estar en la escuela y con los minions me ha traído un nuevo aire y nuevas alegrías. Y aunque ya no estoy directamente en el salón de clases, trabajar por el beneficio de los estudiantes hace todo mejor. Estoy feliz.
Aunque el arrepentimiento no vale de nada… si pudiera regresar el tiempo atrás cambiaría algo que arrastré durante todo el año; y hoy veo que no valió la pena. Aprendí pero lo cambiaría.
No todo fue malo. Hubo días lindos. Hubo días de sol intenso y risas fuertes. De abrazos y largas conversaciones con una copita de vino. Medallas por carreras. Amigos que dijeron que sí y triunfamos.
Para el 2026 hay planes, proyectos, ideas. Hay intención y deseos. Sólo espero que haya salud para conquistarlo.


