Metas
- Lola R
- 10 ago
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Estoy trabajando con las metas y las cosas que quiero intentar, realizar y exponerme. Como no tenía ninguna definida y como buena estudiante que soy, me senté a hacer una lista de todas las posibles cosas que podía convertir en metas a corto y a largo plazo.
Aparentemente, tener metas es bueno y positivo porque hace que tengas motivación y energía y todo eso. Honestamente, cuando vi la lista de todo lo que se podía convertir en una de mis nuevas metas me cansé.
Volver a estudiar, aunque está en el tintero, no quiero pasar los próximos años en la biblioteca. Tampoco tengo las energías para otra investigación. Pensar en APA me da dolor de pecho. Aunque todo lo de APA le tocaría a Rafa, es too much para mí ahora. Quiero descansar.
Y aunque trato de vivir la vida con el lema que aprendí de Héctor en algún salón de Humanidades en la IUPI: Lorraine, ya habrá tiempo para dormir… Haciéndolo todo, saliendo con mis amigos y sola, y viviendo lo más posible. La realidad es que quiero estar relax un chin de tiempo más.
Pero como me gustan los retos también, la cosa se complica. Así que decidí que la próxima meta (doable) sería entrenar para hacer un 5 y un 10k. Tengo hemoglobina suficiente para no desmayarme… Fuerza y resistencia es otra cosa.
Obviamente, comencé a llamar a mis mingas a ver si se motivaban y pues sí; mis amigas están igual de locas porque dijeron que sí. Desde que escribo esto, 7 de agosto, tendremos aproximadamente 90 días para entrenar y sobrevivir. Le prometí a una de ellas, Laura, que si salgo viva del 10k, me daré un whiskey con ella. Motivación. Yo no tomo whiskey.
Hace unos añitos hice el 10k del Teodoro y cuando vivía en Hoboken hacía un 5k dos veces a la semana… Espero que mi cuerpo recuerde esos días y no intente matarme ahora.
Estos últimos meses me he tomado el tiempo para reflexionar, para ver lo que es mi vida, lo que quiero y lo que no. Lo que necesito y lo que debo ir tras. La realidad es que aunque no tengo ni he logrado todo lo que quiero, incluyendo lo que aún no sé; me gusta mi nueva vida. Me gustan las cosas que hago y la gente que me habita.
Me gusta la calma y la falta de prisa que llevo hoy. Después de tanto tiempo en fight mode… ir por ahí fluyendo me parece maravilloso. Después de tanto ruido todo va cayendo en tiempo, en lugar y en sincronía.
Nunca hago las cosas con prisa. Nunca hago nada a medias. Nunca hago nada sin pasión. Así que empezar con algo que me rete pero que me guste puede ser el empuje para lo que busco en esta nueva etapa. Allá a donde quiero llegar mientras lo voy construyendo. Los próximos meses no serán fáciles pero sé que valdrá la pena. Si no, al menos, tendré anécdotas chulas para contar con una copita de vino.
Es difícil vivir en pausa en este mundo que no para y que exige movimiento y reacción a todo. Constantemente digo que por qué tanta prisa si igual nos vamos a morir… Lo digo en broma y en serio. Debemos apreciar el tiempo que tenemos para vivir el ahora. Porque después no hay después. Vivir sin prisa es saludable. Lo recomiendo. Me costó mucho llegar aquí.
A veces tenemos que pausar y comprender que la nueva vida que buscamos ( o necesitamos) nos va a costar la que teníamos. En esas pausas, es importante ver dónde estamos y a dónde nos queremos mover. Y cómo. Afrontar lo quedó atrás porque ahora buscamos algo nuevo, algo mejor, algo diferente. Eso ya nos hace valientes.
Necesito probarme que volví a ser yo. Una versión mejorada. Aún más libre. Más feliz también.